Oscar Flores Flores Maestro panadero con más de quince años de oficio. Comenzó amasando en la cocina de su abuela en Misiones y hoy dirige el obrador, cuidando cada fermentación y el ritmo del horno de leña.
Carmen Ramirez Rojas Responsable de bollería y laminados. Formada en pastelería clásica, trae la precisión de la mantequilla fría y los tiempos de reposo que hacen posible el hojaldre de nuestros brioches.
Nuestro principio Trabajamos con harinas de molino de piedra, sal marina y masa madre propia. Sin prisas, sin aditivos: cada hogaza respeta el tiempo que la naturaleza necesita.
Para quién horneamos Para quienes buscan un desayuno honesto, una merienda con carácter o un pan que sostenga la mesa familiar. También para quienes quieren aprender a hacerlo en casa.
Angle Sea Baker nace de una convicción: el pan bueno no se apura. Fermentamos en frío, amasamos a mano y horneamos en piedra para que cada hogaza conserve el carácter de sus ingredientes.
Trabajamos con harinas de molino de piedra y sal marina, sin mejorantes ni prisas. Cada pieza sigue su propio ritmo: la masa madre se alimenta a diario, la fermentación se extiende entre 18 y 24 horas, y el horno de leña marca la corteza con un dorado que no se consigue de otra forma.
Nuestro compromiso es sencillo: pan con miga alveolada, corteza crujiente y sabor profundo, listo cada mañana. Quien prueba una hogaza de espelta o un brioche laminado entiende por qué dedicamos el tiempo que dedicamos. No hacemos pan rápido; hacemos pan que alimenta de verdad.
Creemos que la panadería artesanal también es un oficio de enseñanza. Por eso abrimos talleres presenciales, compartimos nuestra masa madre y explicamos cada paso del proceso. Queremos que más personas aprendan a reconocer un buen pan y, si se animan, a hacerlo en casa.
Angle Sea Baker nace de un equipo pequeño que madruga antes que el puerto. Cada hogaza, cada brioche y cada fermento lleva la firma de alguien que conoce el grano, la sal y el fuego de leña. Aquí están quienes sostienen el horno, la masa y la mesa.
El equipo
Somos panaderos, laminadores y catadores de miga. Trabajamos con harinas de molino de piedra, sal marina y fermentaciones que respetan el tiempo. No usamos mejoradores ni prisa: la experiencia se mide en horas de reposo y en la constancia de cada horneada.
Doce años de oficio entre hornos de leña y masas madre de centeno. Oscar dirige la fermentación de cada hogaza, ajusta la hidratación según la humedad del día y decide el punto exacto de horneado en piedra. Su firma está en la corteza crujiente y la miga alveolada del pan de espelta.
Jefa de bollería y laminadosCarmen llegó al obrador con una obsesión: el hojaldre invertido y los brioches que se deshacen en capas. Controla la temperatura de la mantequilla, los tiempos de reposo en cámara y el dorado final de cada pieza. Sus croissants de fermentación lenta son los primeros en agotarse.
Responsable de harinas y moliendaMartín selecciona los granos ecológicos y trabaja con el molino de piedra local para conservar el aroma y los minerales de la espelta, el centeno integral y el trigo. Prueba cada lote antes de que entre al amasado y mantiene la trazabilidad de cada saco que llega al obrador.
Coordinadora de talleres y catasLucía organiza los talleres presenciales de panificación básica y las catas de miga. Explica con paciencia cómo se alimenta una masa madre, por qué el reposo en frío cambia el sabor y qué buscar en una corteza bien horneada. Es la voz que guía a quienes se llevan su primer pan a casa.
Encargada de suscripciones y encargosValentina coordina la suscripción semanal de pan fresco y los encargos para eventos particulares. Conoce las rutas de reparto, el ritmo de cada horneada y las fechas de los pedidos especiales. Si necesitas una hogaza para una mesa grande o una caja de bollería para regalar, ella lo resuelve.
Desde la primera hogaza de espelta hasta la bollería laminada de hoy, cada etapa del taller responde a una decisión concreta sobre fermentación, harina y fuego.
Oscar Flores Flores instaló el horno de piedra en un galpón de Posadas y comenzó a alimentar una masa madre de centeno integral. Las primeras hogazas salían con miga irregular y corteza gruesa, pero ya se notaba el carácter que da la fermentación lenta.
Carmen Ramirez Rojas se sumó al taller y trajo consigo la relación con un molino ecológico de la provincia. Empezamos a trabajar espelta, centeno integral y trigo candeal, y ajustamos las hidrataciones para cada harina. La miga alveolada dejó de ser casualidad.
Incorporamos el laminado de brioches con mantequilla y sal marina, y desarrollamos el pan de cristal con aceite de oliva. Fue el año en que el obrador pasó de producir solo hogazas a ofrecer una carta de desayunos y meriendas para llevar.
Abrimos los talleres de panificación básica para quienes quieren aprender a manejar su propia masa madre en casa. También lanzamos la suscripción semanal de pan fresco, que hoy reparte hogazas cada martes y viernes en el barrio.
Sumamos los encargos para eventos particulares y consolidamos la línea de focaccias con hierbas del jardín del taller. El horno de leña sigue siendo el centro de todo, y cada horneada se planifica con la misma paciencia que en 2019.